Se entiende como pozo a tierra a la conexión de un conductor eléctrico (electrodo) enterrado en el suelo con la finalidad de dispersar corrientes eléctricas y captar el potencial de referencia cero. Las cargas eléctricas pueden tener origen natural o atmosféricos como en el caso de los rayos o artificiales como los originados por las instalaciones eléctricas defectuosas, sobrecargas, cortocircuitos, fallas de aislamiento y las descargas estáticas.